La libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales del que disfrutamos en Europa gracias a la implantación del mercado único ha sido uno de los grandes avances en materia económica y social en las últimas décadas.

Hoy en día, los ciudadanos de la Unión pueden moverse libremente y trabajar en cualquiera de los estados miembros, comprar productos provenientes de diferentes lugares de Europa o llevar su negocio por el continente, sin tener que hacer frente a la burocracia legislativa que existía en cada país antes de la llegada del acuerdo.

Sin embargo, existe aún un lugar en el que las barreras legales dificultan la transferencia de información y la creación de un mercado común: el universo digital.

 

¿Qué es el Mercado Único Digital?

La diversidad y la fragmentación normativa presente en el mundo digital en la Unión Europea, en la que cada país opera bajo sus propias leyes y regulaciones, supone un importante lastre para la libre circulación de datos y bienes digitales.

Todo aquello que tenga su base en la red, desde los contenidos digitales hasta la actividad de muchas empresas de comercio electrónico, ve mermado su campo de influencia y su potencial de expansión debido a las innumerables trabas legales (por ejemplo, la ausencia de uniformidad en el IVA) a las que se enfrenta. La consecuencia de este guirigai legislativo en materia digital ha sido una pérdida de influencia por parte de la Unión en la economía digital.

Para solucionarlo, la Unión Europea está trabajando en la creación de un Mercado Único Digital que hogeminice las leyes que rigen el mundo digital en los estados miembros, simplificando así las operaciones e impulsando la actividad entre países por parte de consumidores y empresas.

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Los retos del Mercado Único Digital

Las oportunidades que presenta la implantación de un Mercado Único Digital son evidentes. Sin embargo, este nuevo model se enfrenta también a importantes desafíos.

Entre ellos se encuentra el desarrollo de las telecomunicaciones en los estados miembros, especialmente la banda ancha de alta velocidad y el acceso a Internet en plataformas móviles. Europa necesita impulsar de forma uniforme las telecomunicaciones en todos los países de la Unión, entre los que la situación sigue siendo muy dispar, para exprimir al máximo el potencial de su mercado único. En el caso de España, nuestro país se encuentra ligeramente por debajo de la nota media europea, aunque creció de forma saludable durante el pasado 2015.

Otro de los grandes desafíos lo presenta la industria multimedia, que puso el grito en el cielo cuando se anunció la creación de este mercado único digital. En la actualidad, las fronteras y las limitaciones geográficas a la circulación de contenido digital son un pilar para la industria y los cambios propuestos por la Comisión Europea no han sentado nada bien a algunos de los agentes implicados.

 

 

La libre circulación de contenido digital no sólo afectaría a los derechos de propiedad intelectual de los creadores, sino que transformaría el modelo de negocio de las distribuidoras de estos contenidos. La Comisión ha asegurado que todo cambio se llevará a cabo buscando el máximo acuerdo posible, aunque por ahora sus iniciativas no han contado con el visto bueno de la industria.

Por último, Europa se enfrenta al reto de abrir su mercado digital e impulsar la libre circulación de información, manteniendo en todo momento la seguridad y privacidad de los datos en la red. La confianza de los consumidores en que estas medidas son eficaces es clave para que el Mercado Único Digital europeo se convierta en un líder mundial en este terreno.