Hablamos mucho sobre cómo puedes optimizar tus campañas de email de cara a tu audiencia. Prácticamente, no hacemos otra cosa; pero, sin todo ese rollo, lo más seguro es que te sintieras totalmente perdido… Bueno, igual no tanto, pero tampoco serías un profesional del email.

Si eres inteligente, habrás seguido nuestro calendario de adviento de Mailjet y habrás leído todos y cada uno de nuestros consejos. En el consejo n.º 8, decíamos que deberías usar pruebas A/B en tus campañas para maximizar los resultados. A lo mejor te preguntas: “¿Y cómo narices puedo hacer eso?” Bueno, te hemos escuchado y la ayuda va de camino. Nos enorgullece presentar nuestra infalible guía de pruebas A/B para principiantes. Guarda los cohetes que te han sobrado de Año Nuevo en el armario y prepárate para observar la magia de las pruebas A/B.

 

Tests A/B: ese héroe al que no deberías olvidar

Empecemos con la definición de lo que es una prueba A/B. Que sí, que sabemos que esto de la definición aburre, pero seamos sinceros: es necesario.

Las pruebas A/B implican la comparación de dos o más versiones (lo que se conoce como tests A/X) de contenido dirigido a personas similares al mismo tiempo. Puedes usarlo para probar cualquier cosa, desde texto del sitio web hasta anuncios de pago en las búsquedas y emails de ofertas y marketing. En el contexto del email, las pruebas A/B implican la creación de una variante de tu campaña para probar qué versión funciona mejor con tu audiencia en términos de tasas de apertura y clics.

Las pruebas de división varían de simples a complejas. Las pruebas A/B sencillas incluyen uno o dos elementos que se pueden personalizar fácilmente, como la línea de asunto, el color de los botones y el tamaño. Las pruebas más avanzadas incluyen la personalización de diferentes elementos en la campaña de email, como la ubicación de las imágenes, el estilo de redacción o diferentes plantillas de email.

Las ventajas de hacer tests A/B en tus campañas de email

Si quieres conseguir los mejores resultados posibles, tienes que poner a prueba y analizar tus principales campañas de email (emails de marketing, transaccionales y flujos de trabajo de automatización de email). Si bien el coste de adquirir nuevos clientes y suscriptores a tus newsletters puede ser grande, el coste de incrementar tu conversión de email es mínimo.

Una prueba de división bien planificada aumenta la eficacia de tus estrategias de marketing. Usar pruebas controladas te permite averiguar qué contenido y configuraciones visuales funcionan mejor con tus grupos de destinatarios. Con esta

información, resulta más fácil tomar decisiones y crear campañas de email más eficaces dirigidas a tu audiencia. Las pruebas A/B pueden generar un impresionante retorno sobre la inversión con tan solo unas pruebas pequeñas y una optimización posterior, y te permiten aumentar las tasas de apertura y clics de forma significante. El resultado es un importante aumento de las oportunidades de venta, ventas e ingresos.

Lo que puedes probar

Puedes probarlo prácticamente todo. ¿A que es genial? ;) Pon a prueba elementos del diseño y del texto. De hecho, para definir cuál es el mejor diseño de campaña para tu audiencia, tienes que probar tus distintas opciones.

Diseño:

Tu audiencia tiene que sentir amor a primera vista, y puedes conseguirlo con un email que tenga el diseño perfecto. Sin embargo, aunque el diseño evite la eliminación inmediata del email, lo que hace crecer las conversiones es el contenido que ofrezcas. En la siguiente sección te ofrecemos una guía paso a paso en la que te mostramos en qué elementos deberías centrarte cuando empieces a poner en marcha tus pruebas A/B.

Línea de asunto:

Lo primero que deberías probar es la línea de asunto. Todas tus horas de trabajo podrían ser en vano si tu audiencia no llega ni tan siquiera a abrir tu email, así que asegúrate de que lo hacen. Además del hecho de que los emails tienen que llegar a la bandeja de entrada, el título tiene que ganarse al público. Puedes probar con mensajes claros (“Nuestra oferta especial de Navidad para ti”) o asuntos que sean más misteriosos (“No querrás perderte esta oferta”). Hasta podrías jugar con emojis.

linea de asunto

 

Elementos visuales:

¡Felicidades! Tus destinatarios han abierto el email gracias a esa fantástica línea de asunto. Lo primero que va a llamar su atención son las imágenes y otros elementos visuales. Las imágenes son muy eficaces si se usan correctamente; prueba con diferentes banners, fotos de producto, etc. (podrías usar incluso GIF) en distintos tamaños y observa qué estilo visual ofrece un mejor rendimiento. Ahora bien, comprueba que los elementos se alinean con tu identidad de marca.

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Internet adora los vídeos, y asumimos que, por extensión, tu audiencia también. ¿Incluyes vídeos en tus campañas de marketing? Si no lo haces, deberías. Es algo que puede marcar una gran diferencia. Y, si lo haces, haz alguna prueba A/X. Puedes empezar probando el tamaño y la ubicación.

Texto:

Hay ocasiones en las que los elementos visuales atractivos y los asuntos con gancho no son suficiente para convencer a tu audiencia, y entonces son tus palabras las que juegan un papel decisivo. Prueba con diferentes estilos de redacción, longitudes y ubicaciones. Céntrate en los mensajes clave y aderézalos con el resto de elementos.

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Si eres una tienda en línea, ¿por qué no haces pruebas con tus precios? Inténtalo con diferentes tamaños, colores, ubicaciones e incluso el precio en sí.

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Llamadas a la acción:

Cuando el texto de tus títulos, subtítulos y párrafos esté optimizado, tu audiencia estará deseando hacer clic en tus llamadas a la acción (CTA). Los botones de las llamadas a la acción son uno de los elementos más importantes en un email de marketing. En resumidas cuentas, tus emails tienen que atraer la atención de tu público, pero sobre todo, tienen que generar oportunidades de ventas en tu sitio web. Así que no las menosprecies en tus pruebas: juega con los colores, tamaños, texto, ubicación, etc. Ten en cuenta que el texto del CTA también tiene que ser oportuno.

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Botones sociales:

Además de los CTA, puedes incluir y probar otros enlaces. Un ejemplo serían los botones de las redes sociales. Hoy en día hay que poner a disposición del público varios canales de comunicación. Ni siquiera las empresas se libran. Apostamos a que tienes presencia en las redes sociales. ¿Por qué no incluyes botones de redes sociales vinculados a todos tus canales? Pruébalos para ver si resultan lo suficientemente atractivos como para hacer clic en ellos. Puedes usar varios tamaños, imágenes y configuraciones.

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Hora de envío:

Y por último, pero no por ello menos importante, pon a prueba la hora de envío. ¿Qué prefieren tus destinatarios? ¿Abrir los emails por la mañana, por la tarde, durante la semana o el fin de semana? Averígualo gracias a tus pruebas.

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Sigue el sendero: no te preocupes, no acabarás en Mordor

La mejor forma de poner en marcha un test A/B de éxito es seguir un proceso estricto, ya que te ayudará a obtener información concienzuda en tus pruebas. Un proceso bien hecho tiene que incluir los siguientes pasos:

  1.  Identificación del problema: estudia las estadísticas de tus campañas de email. Define el comportamiento del usuario y descubre cuáles son las áreas que dan problemas en tu embudo de conversión. Incluye las páginas de destino a las que llega tu audiencia después de hacer clic en un enlace en tu email.
  2. Definición de una hipótesis: construye una hipótesis basándote en tu análisis. Define qué resultado esperas obtener con cada cambio. Por ejemplo: “A mis clientes no les gusta tener que desplazarse por el email. Poner el botón de llamada a la acción en la parte superior aumentará su atención y se traducirá en conversiones…”; o bien: “La mayoría de mis lectores abren mi newsletter desde el smartphone. Aumentar el tamaño del botón del CTA les facilitará hacer clic en él, lo que resultará en más conversiones”.
  3.  Pon a prueba la hipótesis: básate en tu hipótesis para configurar la prueba de división. Crea una variante y una prueba A/B que contraste con tu plantilla de email actual.
  4. Analiza la fecha de la prueba y extrae conclusiones: has enviado correctamente tu campaña de división de email a los grupos de destinatarios definidos. Ahora ha llegado el momento de ver los resultados. ¿Qué variante funciona mejor? Si hay un claro ganador, implementa los cambios de inmediato. Si la prueba no arroja unos resultados claros, regresa al paso número dos y vuelve a formular tu hipótesis.

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7 reglas mágicas de las pruebas A/B que tienes que seguir

Para hacer una prueba de división bien hecha, tienes que seguir estas 7 reglas.

Regla n.º 1: Conoce qué y por qué te interesa probar tus campañas de email

Hacer pruebas sin tener un objetivo concreto es una pérdida de tiempo. No te pongas a hacer pruebas como un pollo sin cabeza: sé consciente de la razón por la que quieres llevar a cabo una prueba de división (incrementar las tasas de apertura, o las de clics) y piensa en qué cambios podrían darte los resultados que buscas conseguir.

Regla n.º 2: Céntrate en los emails que envías con más frecuencia

En el momento en que empiezas a hacer pruebas A/B, estarás desatado y querrás probar todas y cada una de las campañas de email que estás enviando. Relájate, respira hondo y aleja las manos del teclado. De primeras, céntrate en los emails que envías con más frecuencia.

Regla n.º 3: Divide tu lista al azar

Elige una parte más pequeña al azar de tu lista de contactos para hacer la prueba de la versión del email más optimizada antes de enviar la campaña al resto de tu lista de suscriptores. Para obtener resultados concluyentes, asegúrate de que eliges muestras del mismo tamaño.

Regla n.º 4: Prueba un elemento cada vez

Nuestra fabulosa herramienta de pruebas A/X te permite hacer pruebas de división de varios elementos fácilmente. Sabemos que estás en la línea de salida, a la espera del pistoletazo. Pero una vez más, relájate, respira hondo y aleja las manos del teclado. Limítate a probar un elemento a la vez y deja el resto de variantes como estén. De este modo, sabrás que la diferencia en tus tasas de apertura o clic está provocado por ese elemento, en vez de intentar adivinar cuál de todos los que probaste pudo ser el causante.

Regla n.º 5: Espera la cantidad óptima de tiempo

El tiempo óptimo depende de tu campaña de email y grupo de destinatarios. Después de enviar el email de prueba A/B, ponte cómodo y espera hasta que tengas un total de 100 conversiones.

Regla n.º 6: Comprueba si las estadísticas arrojan resultados significantes

Lo peor de hacer pruebas A/B es que necesitas un tamaño de muestras que resulte suficientemente grande. Utiliza una calculadora para tamaños de muestras A/B para ver cuál es el tamaño correcto para tu muestra.

Regla n.º 7: Vuelve a hacer la prueba

Después de la primera prueba vienen más pruebas. Ya has descubierto qué líneas de asunto, llamadas a la acción, etc. funcionan mejor con tu audiencia. Pásate a otro elemento y vuelve a empezar las pruebas. Repite hasta que hayas probado todos los elementos relevantes.

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Ahora ya sabes todo lo que necesitas para empezar a hacer tests A/B de tus campañas de marketing: en qué elementos debes centrarte, el proceso de prácticas recomendadas y las siete reglas que tienes que seguir. Entra en tu cuenta Mailjet y demos por inaugurada la fiesta de las pruebas de división.

 

¿Cuál es tu experiencia con las pruebas A/B? ¿Qué elementos quieres probar? ¿Qué mejoras ves? Cuéntanoslo en Twitter con el hashtag #EmailMarketing.