Bea Redondo Tejedor

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Imagina llamar todas las semanas a la puerta de alguien que no conoces. Repetidamente, una y otra vez. Sin ni siquiera haberte presentado y sin saber si tienen el más mínimo interés en verte. Igual al principio te abren la puerta y se preguntan qué haces ahí. A la semana siguiente, miran por la mirilla y te ignoran. A la tercera semana, probablemente empiecen a plantearse llamar a la policía.

Esto sería lo equivalente a comprar bases de datos de emails en la vida real.

Entonces ¿por qué es una práctica tan común, si es tan molesto? Por un lado, es fácil entender por qué las empresas caen en la tentación de comprar bases de datos de terceros: parece una solución tan rápida y “apetecible”, ya que supuestamente te ahorra el esfuerzo de construir o aumentar tu base de datos de forma orgánica, que resistirse parece casi imposible.

Sin embargo, la realidad es que comprar bases de datos de emails no es sólo un gasto importante, sino que puede poner en jaque toda nuestra estrategia de email marketing. Te lo decimos nosotros, que en esto del email somos unos expertos. 😇

En este post veremos cuáles son los motivos por los que nunca deberías comprar una base de datos, y te daremos algunos consejos sobre cómo aumentarla de forma natural.

¿Qué peligros tiene comprar listas de contactos de emails?

Comprar una lista de email y enviar correos electrónicos a gente que no se ha interesado específicamente en nuestro contenido es un poco como colarse en la bandeja de entrada sin ser invitado. Al principio, puede que abran tus mensajes. Luego, empezarán a ignorarlos hasta que, en cierto momento, se cansen y llamen a la policía.

En España, esta policía puede tener dos caras. El poli bueno es el botón de spam: te mete en líos, pero podría ser peor. El poli malo es la Agencia Española de Protección de Datos, que no sólo te mete en líos, sino que también te puede meter un multazo de esos que dejan a tu empresa tiritando.

En realidad, la metáfora del poli bueno y el poli malo viene a representar los dos grandes motivos por los que nunca deberías comprar una lista de contactos:

  1. Porque afectará a tu entregabilidad.
  2. Porque es ilegal.

Pero es que, además, hay otro actor en esta película del que debes preocuparte y que vigila que no te dediques a utilizar bases de datos compradas: tu propio proveedor de emailing.

¿Te parece un poco radical? Vamos a echarle un vistazo a cada uno y verás por qué comprar una lista de contactos es más grave de lo que parece.

El poli bueno (que no es tan bueno): el spam

Si tienes mucha, muchísima suerte, los usuarios desinteresados eliminarán tu mensaje sin ni siquiera abrirlo o se darán de baja de tu lista. Sin embargo, aquellos que estén muy cansados ya de recibir emails en los que no tienen el más mínimo interés marcarán tus mensajes como spam, en lo que podemos considerar como la metáfora digital de “pegarte un portazo en la cara por pesado”.

Si muchos usuarios molestos hacen lo mismo (y lo harán, ten en cuenta que probablemente no seas el único que ha comprado la lista y les ametralla con emails cada semana) tus tasas de spam subirán exponencialmente, afectando de forma negativa a tu reputación como emisor y a tu entregabilidad. Al final, todo el dinero que has gastado en esa lista no sólo no te reportará beneficios, sino que puede poner en jaque tu capacidad de llegar a la bandeja de entrada de tus contactos.

El riesgo de las trampas de spam

Pero no solo eso. Las listas compradas, por muy actuales que sean, son susceptibles de tener trampas de spam, es decir dirección inválidas que han sido configuradas por los ISPs (proveedores de servicios por Internet, como Gmail, Outlook, Yahoo…) para detectar a los spammers.

Básicamente funcionan de tal modo que cada email que es enviado a esta dirección (una dirección sin un destinatario existente que tiene como objetivo detectar quién envía correos sin seguir las mejores prácticas del email marketing) es instantáneamente considerado por el ISP como un spammer.

¿Y qué significa esto? Pues que, desde ese momento, Gmail, Outlook, Yahoo o el proveedor de servicios por Internet que nos haya marcado como spammer va a marcar todos nuestros mensajes como correo basura, y sabes tan bien como nosotros que salir de esa situación es muuuy complicado.

El poli malo: la Agencia Española de Protección de Datos

Ahora bien, imagínate que un día Juan, uno de esos contactos a los que otras tantas empresas como tú llevan ametrallando con sus geniales campañas de marketing, se harta, pero de verdad. Se harta tanto que, como no es tonto y conoce la ley, le envía un email a la Agencia Española de Protección de Datos quejándose de que estás enviándole correos electrónicos sin autorización y… he ahí el principio del fin.

Has oído hablar del Reglamento General de Protección de Datos, ¿verdad? Si no lo has hecho, ponte al día rápidamente, porque aquí está la clave de todo el asunto.

La AEPD te abrirá un expediente sancionador y te exigirá pruebas de que tus contactos han dado su consentimiento… Unas pruebas que tú, por supuesto, no tienes. Sanción al canto. De nada te valdrá llorar o inventar excusas.

La ley es clara: en España, como en el resto de Europa, la nueva normativa exige que todos los contactos a los que vamos a enviar nuestras newsletters y campañas hayan dado su consentimiento expreso para recibir este tipo de comunicaciones.

Y aquí no hay excusa que sirva. Con la llegada del RGPD, los consumidores son muy conscientes de cuáles son sus derechos y están más que dispuestos en hacerlos respetar.

El guardia de seguridad: el ESP

Puede que no lo sepas, pero una base de datos comprada puede darte problemas mucho antes de empezar a enviar.

La mayoría de los proveedores de email (entre ellos Mailjet) prefieren no tratar con usuarios  que compran o alquilan sus bases de datos y por eso bloquean todas aquellas cuentas que son pilladas en el acto. En otras palabras, el ESP es un poco como un guardia de seguridad encargado de evitar que alguien se cuele en una fiesta sin ser invitado.

Los motivos son más que válidos: a menos que no tengas un volumen de envío mensual que supera las seis cifras, seguramente compartes la dirección de IP de envío con otros clientes y por tanto también su reputación. Esto quiere decir que si hay algún usuario que no respeta las mejores prácticas de envío de emails, tanto la reputación como la entregabilidad de dicha IP (y por tanto de todas las cuentas que la comparten) puede verse comprometida.

Cómo aumentar tu lista de contactos de forma legal

Si has llegado hasta aquí, ya tendrás claro que lo importante de una buena base de datos de email no es tanto la cantidad como la calidad. Por eso, vamos a darte algunos consejos básicos sobre cómo conseguir suscriptores que de verdad están interesados en recibir tus comunicaciones por email.  

Si al final de este post quedas con ganas de conocer más técnicas eficaces para aumentar tu base de datos, hemos escrito un artículo con más de 14 ideas que te resultará muy útil.  

1. Saca partido a todos tus canales

La mayoría de las webs suelen centrar sus esfuerzos de captación exclusivamente en el blog, pero hay muchas más páginas donde puedes añadir un formulario de suscripción para aumentar tu base de datos. Un ejemplo son aquellas partes de tu web que están siempre visibles para el usuario, como el footer o el menú lateral.

Por otro lado, podemos sacar provecho también a herramientas como las redes sociales, que te permiten convertir tus seguidores en suscriptores a través de formularios o botones de acción.

Imagen vía Blogpocket.

2. Aprovecha el contenido de valor

Otra forma muy efectiva de hacer crecer tus listas de contactos es ofreciendo a cambio algún tipo de contenido de valor. Dicho así puede que no te haya convencido mucho, pero si lo piensas bien, seguro que te viene a la cabeza al menos una ocasión en la que has compartido tu dirección de email para recibir o descargar una pieza de contenido.

El secreto de esta técnica está en la calidad de lo que ofreces: si no es algo útil que aporta un beneficio, nunca funcionará, pero si lo logras, tu base de datos no parará de aumentar.  

3. No te olvides del mundo offline

A veces nos centramos tanto en el mundo digital que nos olvidamos de las oportunidades de captación que tenemos delante de nosotros, literalmente. No hay nada malo en compartir formularios físicos en tu tienda o establecimiento para recoger direcciones de email de los que ya son tus clientes, o en sacar partido a los eventos en los que participes para recoger direcciones de email.

Eso sí, siempre debes conservar los formularios como prueba de que has obtenido el  consentimiento explícito de esos suscriptores o, todavía mejor, puedes enviarles un email de confirmación antes de añadirles a tus listas de contactos.  

En resumen

Ya queda claro, ¿no? Enviar correos a quien no quiere recibirlos no sólo es un error desde el punto de vista comercial (¿para qué vas a gastar dinero en comprar una lista de email si no te va a aportar beneficios?), sino que puede convertirse en un gran problema desde el punto de vista legal.

Así que, si quieres sacarle el máximo partido a tu estrategia de email marketing, lo realmente efectivo es crear una base de datos de forma orgánica, con suscriptores que de verdad aprecien nuestros contenidos y nuestras ofertas.

Consulta nuestra guía: Cómo crear una lista de contactos que se conviertan en clientes de por vida.