Conoces bien y has seguido las buenas prácticas del emailing; tus contactos se han suscrito bajo su consentimiento, lo que se denomina opt-in (y en ocasiones doble opt-in); envías contenidos que consideras interesantes sin ser invasivo y, sin embargo, los resultados no son los que esperabas: tu tasa de spam se ha disparado. ¿Qué ha ocurrido? Acabas de entrar en la categoría conocida como graymail.
Se consideran graymail todos los mensajes de correo electrónico a los que los destinatarios se han suscrito voluntariamente (newsletters, boletines informativos, ofertas promocionales…) pero que sin embargo no se abren y/o leen. Y es por eso, por su carácter legítimo, por lo que el graymail difiere ligeramente del correo spam. No obstante, para muchos destinatarios no existe tal diferencia. A medio plazo, hay una gran probabilidad de que estos correos graymail acaben siendo redirigidos a la bandeja de spam.

La clasificación automática graymail: ¿un problema?

Hasta finales de la década de los 2000, los servidores de correo de tus destinatarios funcionaban de un modo muy sencillo: con una bandeja de entrada principal y una bandeja de spam. Todo lo que no se archivaba en la bandeja de entrada era reenviado directamente a la bandeja de spam. De este modo, los mensajes de promoción, los boletines informativos y cualquier otro tipo de email marketing se mezclaban con los emails personales y los de trabajo. Esta situación era bastante molesta para algunos usuarios.

Los servidores de correo electrónico decidieron por tanto implantar sistemas de clasificación inteligente de los emails. El caso más famoso es el de Gmail que, en agosto de 2010, lanzó su función “Bandeja de entrada prioritaria”, a la que se sumaron las bandejas “Redes sociales”, “Promociones”, “Notificaciones”… en mayo de 2013. Todos los mensajes que no fueran personales se archivaban en una u otra bandeja. El objetivo está claro: facilitar la navegación en la bandeja de entrada y destacar los mensajes que los usuarios quieren leer primero. Cabría analizar una cuestión que las empresas que crean contenidos de email marketing consideran perjudicial para ellas: ¿los destinatarios querrán abrir los emails ubicados en las otras pestañas?

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En este sentido, varios estudios han demostrado que la tasa de apertura de los mensajes ubicados en la bandeja “Promoción” no baja. Al contrario, en algunos casos (en particular, en los emails de las empresas que ofrecen servicios), la tasa de apertura es superior a la de los mensajes del mismo tipo ubicados en la bandeja de entrada principal.

¿Cuándo se considera que un email es graymail?

Sin embargo, como es lógico, querrás evitar por todos los medios que tus emails pasen a ser graymails. Para que eso ocurra deben darse dos factores: que los destinatarios no recuerden haberse suscrito o haber dado el consentimiento para recibir tus emails y que tus mensajes no les interesen. Llegado ese momento tendrás que hacer todo lo posible por revertir la tendencia y evitar así que tus mensajes pasen a considerarse directamente spam.
Normalmente, si los destinatarios no recuerdan haberse suscrito para recibir tus mensajes, es posible a que se deba a que no te haces notar lo suficiente. Como mínimo es recomendable que lances una campaña al mes. Incluso si solo lanzas promociones semestrales, es fundamental que te mantengas visible todo el tiempo. Si no tienes nada nuevo que ofrecer, en tus mensajes puedes hablar, por ejemplo, acerca de las últimas noticias relativas a tu sector. Tras esto, dependerá de ti determinar el ritmo de envíos que más te conviene. La idea esencial es que los destinatarios no se olviden de ti y ser lo más oportuno posible.
En cuanto al compromiso de tus clientes y la tasa de conversión de tus emails, dependen de numerosos factores. ¿Estás seguro de que tu nombre de remitente es identificable a primera vista? ¿El asunto de tu mensaje es impactante o intrigante? ¿El diseño y el formato de tus emails es innovador? No debes olvidar que tus destinatarios reciben cada día muchísimos emails. ¡Tus mensajes deben destacar por encima del resto! Destacando y aportando un buen gancho y una información que realmente interese a tus lectores conseguirás que los destinatarios se sientan atraídos por tus mensajes y dediquen un momento de su tiempo a leerlos.
Sin embargo, el graymail no es una fatalidad que no tenga solución. Incluso una vez que tus emails hayan entrado en esa categoría, gestionando bien los contenidos podrás cambiar la situación. Si propones emails atractivos y que interesen a tus destinatarios, tanto la tasa de apertura como la tasa de clics se dispararán.