Empecemos por el principio… en el campo de los envíos de correos electrónicos, ¿qué se entiende por contactos inactivos?

Podríamos definirlos como aquellas direcciones de correo electrónico que no han sido reactivadas en un determinado periodo de tiempo.

El problema con estas direcciones es que pueden tener un impacto negativo en la reputación de tus envíos. Cuanto mayor sea el número de contactos inactivos, menor será la tasa de reactividad de los suscriptores y ésta es determinante para tu reputación.

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Estarás pensando… ¡A ningún profesional del marketing le gusta borrar contactos de sus listas de distribución! Cierto, aunque si perder ese contacto implica mejorar significativamente la entregabilidad de tus envíos para el resto de contactos de tu lista de distribución y, por tanto, los resultados de tus campañas, ¡merece la pena pensárselo bien!

¿Después de cuánto tiempo se considera una dirección como inactiva?

Para los ISP suele ser después de los seis meses, aunque el periodo de tiempo puede variar entre los tres y los nueve meses, dependiendo de las necesidades del negocio.

De hecho, en los mercados B2B, dado el elevado valor de un contacto y a que los ciclos de compra duran más tiempo, no es extraño que se considere como inactiva una dirección hasta que no pasen uno o dos años, desde la última reacción. Sin embargo, esta práctica no es la más recomendable, pues sus efectos podrán ser desastrosos…

Para entender los motivos por los que tus suscriptores están inactivos, sería interesante analizar a aquellos que se activaron después de varios meses de inactividad y preguntarse qué es lo que ha impulsado su actividad.

Contando con los datos necesarios, sería muy esclarecedor saber si una acción ajena al envío de emails ha sido el detonante de la actividad, ya sea el contacto por teléfono, la visita a un punto de venta real, o una campaña desarrollada por otro canal.

¿Qué hacer con las direcciones inactivas? Estrategias recomendadas

  • Segmenta tus listas:
    Te permitirá probar nuevas tácticas de reengagement (o reenganche) de los usuarios inactivos.
  • Ofrece una última oportunidad:
    Si las estrategias de reengagement fallan, deberías plantearte anular los contactos inactivos. Antes puedes probar la efectividad de los envíos del tipo “última oportunidad” para tentar a tus suscriptores usando en tu mail asuntos del tipo “¡Hace mucho que no sabemos nada de ti! ¿Es esto un adiós?”.
  • Actualiza tus listas:
    Un recurso, que, debe ser el último, pero que a veces es inevitable. Implica cerrar la comunicación con los consumidores inactivos.
  • Otras estrategias que deberían ponerse en marcha antes de que tus suscriptores se vuelvan “inactivos” – y, en algunos casos, incluso antes de que se suscriban- son, por ejemplo, mejorar la promesa que se hace en el momento de la suscripción, implementar un doble opt-in, planificar y poner en marcha un programa de bienvenida, analizar los canales de reclutamiento o hacer el botón para darse de baja más visible.

Al igual que ocurre con el emailing, para todas estas estrategias el concepto clave es “compromiso”. Cuantos más suscriptores enamores con tus emails, menos quebraderos de cabeza tendrás y cuanto más honesto seas desde el comienzo de la relación con tus clientes, más suscriptores confiarán en ti.

En conclusión:

¡No dejes de prestar atención a la actividad de tus suscriptores! Si lo dejas para después, corres el riesgo de ser bloqueado, ya sea porque no hayas editado tus contactos tras haberse producido rebotes (bounces) en alguno de tus envíos, o bien porque algún usuario haya olvidado que se había suscrito y decida marcar tus mails como spam.
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