Phil Adams

// Redactor de contenidos sénior

Ay, las películas de Navidad. El nexo que une a las familias desde que se inventó la televisión. Antes de eso, ¿cómo pasábamos el tiempo juntos después de las comidas navideñas?

Que sí, Hollywood, que ya lo sabemos. Toda película necesita tensión y luego un buen desenlace. Pero estamos en 2021. ¿Por qué sigue habiendo gente que corre por los aeropuertos para declarar su amor cuando enviar un email es claramente más romántico?

Algunos de nuestros clásicos navideños favoritos están ambientados antes de que internet se convirtiera en una parte fundamental de nuestras vidas. ¿Qué pasaría si introdujéramos la variable milagrosa del email en la vida de sus entrañables personajes?

Cinco películas en las que el email salva la Navidad

Solo en casa

Ya conocemos la historia de Solo en casa (o Mi pequeño angelito en Latinoamérica): mandan a Kevin al ático (por culpa de Buzz) y “accidentalmente” sus padres lo dejan atrás y se van rumbo a París. Qué te vamos a contar… Los guionistas se empeñan en convencernos de que no fue un caso de padres ineptos, sino la fatal combinación de una inusual tormenta, un apagón y unos despertadores que no van.

Kevin con su madre
Y el premio para los peores padres es para…

 

En vista de que los guionistas no tuvieron problema en meter todas estas extrañas coincidencias, ya puestos ¿por qué no añadir también el correo electrónico? La idea es la siguiente, directores de Hollywood: Kevin se despierta y encuentra la casa vacía (primer plano de la famosa cara de Culkin), baja corriendo a encender su Apple II y se sirve el desayuno mientras arranca.

Media hora más tarde, el ordenador ha arrancado por fin, la conexión está lista (con aquellos peculiares ruiditos que hacían los módems) y Kevin envía el siguiente email:

De: kevin@aol.com

Asunto: ¡Socorro!

Cuerpo:

Mamá, papá:

¡Me habéis dejado SOLO en casa!

No me puedo creer que os hayáis olvidado de mí. Sois los peores padres del mundo.

Kevin

Segundos antes de subir al avión, el padre de Kevin recibe el mensaje en su busca (“¡Socorro!”). La familia sale disparada hacia su casa y le dan un abrazo a Kevin. Los ladrones se escapan corriendo y nosotros nos ahorramos la grima de ver cómo Marv se pincha con el clavo en el pie.

Love Actually

¿Cuándo fue la última vez que tu padre se interesó por tu vida amorosa o trató de emparejarte con alguien? Si lo hiciera, te resultaría un poco raro, ¿no? Pero todo parece más normal si tu padrastro es Daniel (Liam Neeson) en Love Actually (Realmente amor en Latinoamérica). Sam se pasa dos horas dándole golpes a un tambor para demostrarle su amor a Joanna, a su compañera de clase norteamericana, y, cuando eso no funciona, Daniel lleva a Sam al aeropuerto para que, en un último intento, Sam le confiese su amor. Pero les paran en una puerta de seguridad, donde se produce esta escena digna de un meme:

Daniel: “Oiga, nosotros no volamos”.

Agente de seguridad: “Pues no pueden pasar sin tarjeta de embarque”.

Daniel (con las cejas levantadas): “¿Ni siquiera para que el chico se despida del amor de su vida?”.

Agente de seguridad: “No”.


Sam está absolutamente desolado. Un niño de ocho años no debería tener que lidiar con un torbellino emocional así. Como padre responsable (algo que, por lo visto, escasea durante estas fiestas), Daniel debería haber creado una cuenta de Yahoo para Sam y haberle ayudado a escribir un email de lo más sentido:

De: sam@yahoomail.com

Asunto: Estoy completamente enamorado de ti

Cuerpo:

Querida Joanna:

¡Te quiero! Bueno, adiós… para siempre.

Con amor,

Tu Sam.

Ahora ya no tenemos que ver a niños y padres cantando y bailando “All I Want for Christmas”. ¡De nada!

El Grinch

En el fantástico (y algo inquietante) pueblo de Villa Quién, Cindy Lou, de seis años, se ha propuesto recordarles a todos que la Navidad no es solo regalos, sino amor y bondad. En contra de los deseos de todos, nombra al Grinch “invitado de honor de las fiestas” (¡a saber cómo se le ha ocurrido el título!).

El monte Crumpit con vistas al pueblo de Villa Quién.
Monte Crumpit: las distancias no existen con el email.

 

A continuación, vemos a esta niñita subiendo al monte Crumpit para entregarle en mano la invitación al Grinch, aguantando las inclemencias del gélido invierno. ¿Y no hay ninguna alternativa? Como esta es una tierra de fantasía, quizás podamos introducir el milagro del correo electrónico y ahorrarle este tremendo esfuerzo:

De: cindylou@villaquien.com

Asunto: Festival del Júbilo

Cuerpo:

Estimado Sr. Grinch:

Me complace anunciarle, con el más puro espíritu navideño, que el comité organizador del Festival del Júbilo le propone cordialmente ser nuestro invitado de honor en la presente edición de nuestra fiesta.

La celebración y cena dará comienzo a las 19:30.

Rogamos que confirme asistencia.

Vestimenta: navideña.

Atentamente,

Cindy Lou

X

Y así es como el Grinch lee la agradable invitación por correo electrónico mientras le saltan las lágrimas de alegría. Cindy Lou se dirigió al Grinch con un lenguaje cuidado y respetuoso, de forma que se sintiera cómodo y halagado, con lo que la invitación le hizo más ilusión. ¿Quién habría pensado que el email podría regalarnos una historia navideña con tan buenos valores?

Elf

Imagina que has sido criado por Papá Noel y que un día descubres que tu verdadero padre vive en Nueva York. ¿Te presentarías sin avisar? ¿O le mandarías antes una nota?

Pues bien, nuestro hombre-elfo Buddy (Will Ferrell) elige lo primero, para luego ser confundido con otra persona y que lo expulsen del edificio. ¡Qué pena!

Buddy entrometiéndose en el espacio personal de su padre
“Siento arruinaros la vida y meter 11 cookies en el vídeo”.

 

Sin embargo, si nuestro elfo hubiera optado por la segunda posibilidad y le hubiera dado a su padre biológico (Walter) un aviso en tiempo y forma, las cosas habrían salido de otra manera. ¿Y cuál es el sistema más rápido para enviar un mensaje desde el Polo Norte a Nueva York? Justo, un email.

De: buddy@elfmail.com

Asunto: Aviso de que voy

Cuerpo:

Estimado Walter:

Tengo una noticia sorprendente para ti. ¡Soy tu hijo! Y voy a ir a Nueva York a conocerte.

¡Nos vemos pronto, papá!

Buddy.

Tras un emotivo intercambio de correos electrónicos, Buddy llega a la oficina de su padre. El personal de seguridad le espera, le saluda con una estupenda cesta de regalos y le acompaña al piso de arriba. La puerta del ascensor se abre y a Walter se le cae la taza de café al suelo, rompiéndose en mil pedazos mientras el tiempo se detiene. Buddy y su padre corren el uno hacia el otro a cámara lenta y se funden en un enorme abrazo. 90 segundos después, aparecen los créditos, y Elf se convierte automáticamente en la película ganadora del Oscar más corta de la historia.

¡Vaya Santa Claus!

Es muy difícil no sentirse mal por el protagonista de ¡Vaya Santa Claus!La Santa Cláusula, en Latinoamérica. Scott (Tim Allen) primero quema el pavo y, no contento con ello, se carga a Santa Claus por accidente. Después de caerse del tejado, el cadáver de Santa Claus se funde en la nieve, dejando una misteriosa y escueta tarjeta.

Tarjeta de visita que dice Santa Claus, Polo Norte.
¿Y ahora qué?

 

Así que ahora el pobre Scott tiene que ir al Polo Norte para averiguar qué está pasando. ¿Tú sabes la distancia que hay desde Illinois hasta el Polo Norte? Casi 5000 kilómetros. ¿Y el frío que hace en el Ártico? Pues cerca de -30 °C. Incluso contando con los renos, el viaje tiene pinta de ser una misión helada, y eso ya solo la ida. ¿Y cobrará por tiempo o por kilómetro?

Está visto que la tarjeta de visita de Santa Claus debería incluir al menos una dirección de email de asistencia en el reverso. De este modo, Scott podría haber escrito un correo y haberse ahorrado el peligro de perder algún dedo por el camino:

De: scott@netscape.net

Asunto: Santa Claus ha muerto

Cuerpo:

¡Hola!

Santa Claus se ha caído del tejado y se ha muerto. Les juro que no he tenido nada que ver.

He encontrado esta tarjeta y quería avisarles de que no voy a tomarle el relevo. Tendrán que buscarse a otro. Lo siento, pero tengo que ir al trabajo el lunes. ¿Qué excusa iba a contarle a mi jefe? ¿Que ahora soy Papá Noel?

Un saludo,

Scott

P. D. Hay unos renos encima de mi garaje; sería bueno que viniesen a recogerlos.

Sin ni siquiera darse cuenta, Scott ha ayudado al equipo de RR. HH. del Polo Norte a replantearse su extraña estrategia de contratación y a empezar a aprovechar el talento interno. ¿Para qué mirar fuera de la empresa cuando tienes tantos elfos llenos de potencial?

¡Felices fiestas!

Ahí van: cinco historias irrefutables sobre cómo el email podría salvar la Navidad.

Aunque nos gusta hacer bromas con las películas navideñas, en el fondo nos encantan. También los frikis del email somos humanos. Y con sus gestos románticos, sus momentos emotivos y las escenas de pura y simple diversión, estas películas de Navidad están aquí para recordarnos que no debemos tomarnos la vida demasiado en serio.

Sean cuales sean tus planes para estas fechas, queremos desearte que lo pases bien. Nos vemos el próximo año con más tendencias y novedades del email marketing.

De parte de todos los elfos de Mailjet, ¡felices fiestas!

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