Nicolas Garnier

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Por increíble y lamentable que parezca, la accesibilidad sigue siendo un concepto bastante desconocido en el mundo web y del email. La buena noticia es que hay empresas como Accessibe que se han propuesto hacer de ella su misión para que la red resulte accesible de aquí a 2025. La mala es que esto demuestra lo poco que controlamos de accesibilidad y lo complicada que sigue resultándonos como concepto a la hora de integrarla en nuestros procedimientos, por lo que se hace necesario delegarla a alguna empresa externa.

Sigue leyendo y descubre qué es la accesibilidad aplicada al email y qué cambios puedes implementar para hacer tus emails más accesibles.

¿Es la accesibilidad algo opcional?

En primer lugar, debemos tener en cuenta que hay más personas con problemas de accesibilidad de lo que pueda parecer. Según la OMS, alrededor de mil millones de personas (¡sí, más de una de cada diez!) presentan alguna discapacidad visual.

En segundo lugar, no ofrecer una versión accesible de nuestros emails tiene una consecuencia crítica: que ciertas personas no puedan hacer uso de la información que contienen. Por tanto, en términos de facilidad de uso, resulta mucho peor que un email que no se adapta al dispositivo con una precisión de píxeles milimétrica, aunque esto tampoco sea nada demasiado grave.

Si ponemos en perspectiva estos dos puntos con el tiempo y el esfuerzo que dedicamos a optimizar nuestros emails simplemente para que se vean bonitos en Outlook.com, que representa menos del 1 % del mercado, hay algo que no estamos haciendo bien.

Por si no bastara con el argumento ético, el cálculo funciona también desde un punto de vista empresarial. No hacer accesibles nuestros emails significa también privarnos de un público significativo.

Y, si realmente no nos importa ni en lo personal ni en lo comercial (en general, la gente suele moverse por una u otra motivación), has de saber que se están adoptando leyes para hacer de la accesibilidad algo obligatorio, como la nueva Ley General de Telecomunicaciones que verá la luz este año en España o el Decreto francés de accesibilidad n° 2019-768.

¿Tan difícil es conseguir la accesibilidad?

¡Bien! Veo que sigues ahí, así que debo de haberte convencido. Entonces, ¿cómo alcanzar la accesibilidad? Cuando hablamos de accesibilidad, por lo general podemos dividir el problema en tres categorías.

Existen infinidad de cosas que podemos mejorar, pero voy a centrarme en las que resultan más fáciles de adoptar para optimizar la accesibilidad de tus emails.

El contenido

En general, un email se construye en torno a un contenido que queremos compartir. Podemos (y debemos) asegurarnos de que el contenido resulte accesible asegurándonos de lo siguiente:

  • El tema y los enlaces deben ser descriptivos (evitaremos cosas como «haz clic aquí» o «ábreme»): así, las personas que utilizan un software de lectura podrán saber fácilmente de qué se trata.
  • El contenido debe ser textual: las imágenes no incluirán información importante y llevarán asociado un texto alternativo (el atributo «alt»). E iremos con cuidado con los gifs (cuya pronunciación correcta vendría a ser yif).
  • Cada párrafo trata de un tema concreto y resulta breve: esto no solo es importante para las personas que utilizan un software de lectura (ya que al no poder hacer una lectura diagonal tendrán que pasar por todo el texto), sino también para las personas con dislexia u otros trastornos del aprendizaje.
  • El contenido debe ser fácil de acceder: evitaremos giros y frases recargadas y daremos preferencia a palabras más sencillas.

 

El diseño

Ahora que tenemos el contenido perfecto, hay que ponerlo bien bonito. Sí, aquí es donde se fastidia la cosa. Desde el punto de vista del diseño, procuraremos:

  • Priorizar un sentido de lectura lógico: de izquierda a derecha y de arriba abajo. A menos que vayamos a crear un email para Arlequin, prescindiremos del diseño en mosaico.
  • Elegir fuentes lo suficientemente gruesas y en un tamaño lo bastante grande (de más de 14 pt): ¡ahora que hemos abreviado el contenido nos será fácil! Tampoco nos olvidaremos de aumentar la altura de línea (line-hight) para que el contenido respire y resulte fácilmente legible.
  • Evitaremos los párrafos centrados y justificados: es preferible utilizar un sentido natural de lectura (de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, según el idioma) y el espaciado natural entre las palabras, que se deforma al justificar el texto.
  • Aplicaremos un contraste alto, que tiene la ventaja de servir para todos los usuarios, ya que un contraste demasiado bajo dificulta la legibilidad en ciertas condiciones de iluminación. Tendremos también en cuenta el «modo noche», con el que cuentan cada vez más clientes y navegadores.
  • Procuraremos que los enlaces y botones estén fácilmente accesibles, asegurándonos de que los enlaces estén subrayados, en color y con un contraste suficiente, además de que resulte fácil hacer clic en ellos o tocarlos. Para todo lo que no sean enlaces, haremos lo contrario: evitaremos usar colores y subrayar.

 

El código

Bueno, ahora que tenemos el contenido y el diseño, ya podemos pasar a la implementación. Para no arruinar todo el trabajo de nuestros compañeros redactores y diseñadores, nos aseguraremos de:

  • Ajustarnos a la semántica HTML: los párrafos se incluyen en bandas organizadas y vienen precedidos de títulos descriptivos. En concreto, haremos un buen uso de las etiquetas <p> y <h*>.
  • Definiremos el idioma del email con el atributo lang: es muy fácil de aplicar, lo que permitirá a los programas de lectura pronunciar correctamente el contenido, ¡algo sin duda veri iusful!
  • Incluiremos el atributo role=presentation en la etiqueta HTML table para que los programas de lectura entiendan que se trata de un elemento de presentación y no de una tabla de datos, que es el principal motivo por el que esta etiqueta es la enemiga número 1 de los desarrolladores de email
  • Ofreceremos una versión de texto: sí, como todavía se envían demasiados emails sin seguir todas estas buenas prácticas, muchos usuarios prefieren la versión de texto. Normalmente, las plataformas de envío permiten generarla automáticamente, ¡así que no hay excusa para no hacerlo!

 

Las herramientas para pasar a la acción

Muy bien, como has llegado hasta aquí, creo que ya podemos tutearnos. Sí, lo sé, todos estamos ocupadísimos, y no deja de ser otra verificación más que añadir a todo el tiempo que dedicas a probar tus emails en Lotus Notes. Pero estás de suerte, porque there’s an app for that.

La verdad es que existen muchas herramientas que nos permiten probar un montón de cosas: legibilidad, semántica, etc. Aunque estas herramientas hagan muy bien su trabajo, intentar integrarlas en nuestros procesos resulta demasiado manual y consume muchísimo tiempo, por lo que muchas veces se queda solo en un propósito de año nuevo (que seguramente no vas a cumplir, ya nos vamos conociendo).

Para empezar, mi recomendación es Accesible-Email.org. Esta herramienta te permitirá analizar un archivo HTML y te indicará los errores y puntos que mejorar para hacer que tus emails sean accesibles. Integrarla en un flujo de trabajo no puede ser más sencillo, tanto para comprobar un email antes de enviarlo como a la hora de adoptar buenas prácticas.

Si quieres profundizar en este tema, tanto por interés personal como por miedo a verte reemplazado/a por una tecnología como accesible-email, te recomiendo las checklists de WCAG. Están organizadas por niveles (principiante, intermedio y avanzado) y son una forma fantástica de mejorar tus competencias a medida que las vayas utilizando.

En resumen

La accesibilidad en el email puede parecer difícil de implementar a primera vista, sobre todo teniendo en cuenta todas las pruebas y creatividad que tienes que aplicar a tus emails. Pero siguiendo las buenas prácticas en diseño, contenido y código, puedes fácilmente crear emails que lleguen a cada miembro de tu audiencia y ofrezcan una excelente experiencia de usuario.

Esperamos que este artículo te ayude a hacer de la accesibilidad una prioridad y que te haya hecho darte cuenta de su importancia y de que no es tan difícil de poner en práctica.