Es difícil saber qué es lo que realmente interesa a tus clientes si no se analizan las aperturas ni los clics de los emails que envías. Otros métodos como las encuestas o los focus group tienen sus limitaciones, porque es bastante común que las personas cambien su manera de actuar cuando son observadas (el llamado efecto del observador).

Lo bueno de los tests A/B es que eliminan cualquier conjetura y aportan información procesable y orientada a datos. Esto te permitirá determinar qué ideas deberían explotarse o descartarse para construir, en última instancia, una campaña exitosa.

Aquí tienes cinco elementos básicos que son un buen punto de partida para quienes se están iniciando con los tests A/B. Si ya tienes experiencia, estos puntos te servirán de inspiración para tus campañas:

Línea de asunto

La primera impresión es lo que cuenta, también en la bandeja de entrada… Puede que hayas creado una línea de asunto que no suene nada a SPAM, pero ¿con qué vas a convencer al usuario para que abra tu email en lugar de abrir el de la competencia? Una buena línea de asunto es informativa, concisa e intrigante. Los tests A/B te permiten comparar las tasas de apertura y encontrar asuntos que fortalezcan la interacción.

Emoticonos vs solo texto: Los emoticonos son innatos en las plataformas sociales (p. ej. Twitter y Whatsapp). Dependiendo de las características demográficas de tu lista de contactos, como la edad o uso de redes sociales, vale la pena probar si la inclusión de emoticonos se traduce en un mayor número de aperturas. Recuerda revisar el explorador y la asistencia al cliente, ya que estos iconos aún no son aceptados por todos los dispositivos.

Afirmación vs interrogación: Introducir una pregunta retórica puede persuadir sin sonar demasiado insistente. Algunos consumidores responden a un planteamiento más directo; otros pueden pensar que una pregunta lleva implícita un mayor sentido de urgencia o una mayor conexión personal.

Nombre del remitente

Tu nombre de remitente tiene una gran influencia en las percepciones de tu marca y en la naturaleza de tu relación con los clientes. ¿Quieres parecer abordable y orientado? ¿Eres una autoridad reconocida en una determinada materia? Para averiguar el nivel de familiaridad al que responde mejor tu cliente, aquí tienes algunos tests A/B que puedes realizar:

Nombre de empresa vs individuo: El primero puede tener en cuenta a los usuarios que quieren pertenecer a una comunidad o atienden a un producto que es más profesional, mientras que el segundo construye más bien una relación personal cliente-marca.

Nombre de pila solo vs nombre completo: Te ayudará a evaluar el nivel de formalidad al que tus clientes responden mejor. Por ejemplo, podríamos probar con “Sasha de Mailjet” frente a “Sasha Seddon de Mailjet”.

Diferentes tipos de nombre: El nombre de una persona puede influir mucho en cómo es percibida. Prueba distintos nombres para ver cuál prefiere el consumidor.

Ubicación de la llamada a acción

Un diseño atractivo y un texto persuasivo no son los únicos elementos a considerar para lograr una llamada a la acción (CTA) irresistible. El aspecto debe encajar con el diseño general , pero al mismo tiempo debe conseguir retener la atención del usuario.

Posición junto a imagen o texto: ¿Qué otro elemento del contenido se complementa mejor y realza la llamada a la acción sin robarle protagonismo o abarrotar el email?

Izquierda, derecha o centrado: Si no necesitas ofrecer mucha información, un botón centrado podría atraer más la atención. Si decides colocar el CTA a la izquierda o a la derecha, podría funcionar mejor si incluyes en el email indicaciones direccionales, p. ej. flechas, o respetando la dirección natural de lectura del usuario.

Crear una oferta

El instinto es clave a la hora de tomar una decisión. Un estudio reciente sugiere que las personas toman decisiones instantáneas de compra con su subconsciente. La forma en que se encuadra la información en un envío influye decisivamente en la respuesta del cliente.

Porcentaje vs valor numérico: Aunque vayan a ahorrar el mismo importe, un descuento en porcentaje puede resultar más atractivo, pues no es necesario ofrecer contexto. El lector puede construir un juicio de valor de forma más rápida.

Día vs semana: Para los productos basados en servicios, prueba con un período de día vs semana, como por ejemplo 14 días vs dos semanas. Nuestra hipótesis es que dos semanas suena como una oferta mejor pero, ¿quién sabe? Algunos clientes pueden pensar que es muy largo para un periodo de prueba. A menudo, experimentar te permite descubrir datos inesperados.

Momento de envío

Has optimizado tu entregabilidad, contenido y diseño pero, ¿qué pasa si la hora elegida para el envío no es la adecuada? Aquí tienes algunos tests A/B que puedes hacer para averiguar las franjas horarias en las que tus clientes están más receptivos:

Mañana vs noche: Lo más probable es que los clientes lean tu email cuando estén menos ocupados o cuando necesiten matar el tiempo. Podría ser durante el viaje al trabajo o cuando se termina la jornada laboral.

A principios vs a finales de semana: ¿Es más probable que los clientes estén receptivos tras un relajante fin de semana o durante el transcurso de la semana? Quizás desconecten por completo durante el fin de semana y estén más activos los lunes por la mañana. O puede que descubras que no tienen tiempo de revisar el correo personal durante la semana y están más receptivos para comprar o interactuar durante el fin de semana.

La información recogida de estos tests de email también puede llevarse a cabo e integrarse en tu estrategia general de márketing.

Posiblemente estos tests A/B te han hecho reflexionar. Los tests A/B son una herramienta increíblemente poderosa; hay un sinfín de tests que puedes llevar a cabo. Con cada uno de ellos comprenderás un poco mejor a tus clientes.

¿Tienes algún consejo o idea útiles que te gustaría compartir con otros evaluadores de tests A/B? ¡Déjanos un comentario!